Si algo aprende uno viajando es que el 95% de las veces los planes no salen como uno piensa. Este verano he aprendido otra regla del buen viajero, si hay algo que no debes hacer viajando es sacarte una muela y menos si para poder conseguirlo el dentista necesita un set de herramientas digno del presentador de bricomania.

Eslovenia es un tesoro natural que rebosa naturaleza, bosques, montañas, ríos, valles y carreteras sinuosas… un paraíso si te gusta cualquier actividad al aire libre, parapente, escalada, senderismo, ciclismo, alta montaña, etc, etc, etc. Pero si el simple hecho de subir unas escaleras provoca que te agarres la mandíbula o comer se convierte en un castigo que uno intenta completar lo más rápido posible, la historia cambia. Solo queda reconocer la derrota y ver como las cinco semanas pensadas para disfrutar de senderos y montañas en la verde Eslovenia pasan a convertirse en un retiro espiritual.

Sin embargo, de toda desgracia surge una nueva oportunidad y este caso no es menos porque qué mejor forma de conocer un país que recorriendo sus carreteras.

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El P.N. Triglav se encuentra salpicado de pequeños pueblos y aldeas.

Esto no es difícil una vez te das cuenta del manejable tamaño del país y la buena época del año para disfrutar de la agradable temperatura en zonas de montaña.

Si hay un adjetivo que define los Alpes Julianos es “salvaje” por ser menos turístico, menos conocido y además más barato que otras zonas como los Alpes Franceses, sobre todo si evitas comer y dormir en los puntos más turísticos del país como son Bled, Bohinj y las cuevas de Postojna.

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Salto de agua Savica, Bohinj.

La propuesta es simple, un recorrido por el oeste y norte de Eslovenia, desde la capital, Liubliana, hasta su parte más occidental, la región de Primorska principalmente representada por Nova Gorica pasando por el Parque Nacional Triglav y emblemáticos lugares como Bled o Bohinj.

En este caso el camino es el viaje en sí mismo y disfrutar de los distintos paisajes que se suceden desde valles a escenas alpinas pasando por frondosos bosques, la esencia.

Alberto Roldán.


Algunos datos útiles

Para transitar por las autopistas eslovenas es necesario comprar un peaje en forma de adhesivo (Vigneta) que debes colocar sobre tu parabrisas, son unos 14 € la semana y puedes conseguirlo en cualquier estación de servicio. No llevarlo puede conllevar una multa de unos 600€.

Durante el verano los puntos turísticos más conocidos y sus estrechas carreteras están muy transitados así que es recomendable conducir con precaución.

Acostúmbrate a pagar por aparcar casi en cualquier lugar más o menos turístico sobre todo en zonas de alto valor natural. Los precios varían entre 3 a 5 €.


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